Estamos ante la experiencia vital de cualquier persona, en este caso, de Juan. Una vida normal, que nos muestra al espermatozoide dispuesto a conquistar al óvulo, llegando así a la concepción. Luego su niñez, adolescencia, adultez, y, como no, el de la vejez. Y al final, el cielo, con su bienvenida más que celestial.